Thursday, December 28, 2006

Resumen diario: gran parte del día perdido, otra vez, aunque de buen humor. He estado repasando lo que escribí ayer en el blog llamado Emo diaries, y aunque me llena de pena, creo que es una descripción muy adecuada de lo que me pasa. Debería escribir más sobre lo de fuera y menos sobre lo de dentro. Debería hacer esto, debería hacer lo otro. Pues resulta que los días pasan, y me mantengo en la misma angustia y la misma soledad. Esta mañana he comido con Pepele, leve borrachera con vino de la casa. Ha habido un momento en que he contemplado mi rostro en el espejo del restaurante y he visto tirantez y amargura reflejadas en él. No me asusta el paso del tiempo, ni la erosión de la juventud, pero esta incapacidad para afrontar los problemas, este miedo al rechazo y al fracaso que creo siempre me han atenazado, se me está clavando en el rostro, de manera tal que es difícil que pase desapercibido a los demás y sobre todo a mí mismo. Mantengo un blog llamado La ciruela eléctrica. Un sitio por el que nadie nunca pasará y que no es sino una prolongación de mi propio hermetismo. Letras, poemas, reflexiones y lágrimas escondidas tras las letras.
Continúo con Madrid, de corte a checa.
Dando una vuelta por Internet, he encontrado varios sitios de amigos en el que despliegan sus aficiones, sus canciones, conectan con otra gente. Extraño universo en el que estamos metidos. Tanta soledad en la vida y tanta amistad en la red. Estamos solos, esos que años atrás tomamos la noche por bandera, y la música estridente como arma arrojadiza contra los demás desde nuestro aislamiento. Estamos solos. Somos incapaces de comunicarnos con nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros vecinos y nos desvivimos por entregarnos al desconocido, por intimar con gente nueva que probablemente pasará de largo en poco tiempo. A veces madura una amistad pero, ¿por qué descuidamos ese ámbito más cercano?. Quizás por que durante muchos años hemos sido víctimas de los silencios que desprecian o ignoran, o del tono de burla leve con que muchos nos sentimos interpelados. En vez de comprender, nos han censurado y juzgado durante años, probablemente sin querer hacernos daño, pero lo han hecho. Parte de culpa la tenemos nosotros, quizás por no haber sabido hacernos entender y estar sujetos a un miedo indefinible. Y por despreciar la ayuda de aquellos que nos quieren. Algún día hablaré de la psoriasis y sus secuelas psicológicas. Como convertise en un paralítico (y parásito) social.

Wednesday, December 27, 2006

Hoy ha pasado rápido. Llenando mi agenda de citas, de acontecimientos de encuentros, de literatura, he logrado despejar esa tristeza que me abruma. Es cierto que se ha colado por resquicios y durante unos minutos ha logrado invadir mi espacio, pero creo que lo voy venciendo. La única manera de superar esto y casi todo lo que me espera, es enfrentarse cada día con pequeñas esperanzas, afrontar el trabajo con rectitud y constancia, aunque me duela y me amargue ver que podría hacer otras cosas bien. Siempre quedará la duda de qué otras vidas hubiera podido llevar, pero no hay otra vida y no existe más que la vida. Dilucidar si la vida es un regalo o castigo de Dios no entra dentro de mis pretensiones, ni siquiera intentar presumir la existencia de ese creador, o su inexistencia. Solo cabe intentar hacer cada día algo de lo que debes a los demás y de lo que te debes a ti. Esa es la manera de sacar el meollo a la vida, de poder disfrutar de los amaneceres, de la sonrisas, de las frases lanzadas al aire. Y no tener miedo. No tener miedo a hacer lo que deseas. Aunque la gente sonría de soslayo, sepa cosas de ti y se atreva a juzgarte.

Malos, muy malos momentos para leer lo que escribes en este blog, al que he llegado por la oportunidad que proporciona ese absurdo ir y venir por la red sin rumbo conocido. Por que yo estoy ahora sumido en fantasmas y amores imposibles, temores de vivir, ansias de vivir, miedos y remordimientos, lágrimas y sollozos cuando las luces del cielo van apagándose. Luego, en mitad de la noche, viene una tranquilidad que me asusta, por que es como si me cercara la muerte serena, no la que nos asusta, a la que tememos y contra la que luchamos, sino esa profunda tristeza que nos evoca los momentos imprecisos de la infancia en que comenzamos a ser conscientes de que nuestros seres queridos algún día se irán dejándonos desamparados. Empiezo el día madrugando, encendiendo el motor en el trabajo y me voy desmoronando poco a poco. Pero cada día vuelvo a resurgir, lo intento, intento hacer algo de lo que tengo pendiente. Algo de lo que debo a los demás, algo de lo que me debo a mi mismo. Hoy me acordé de una frase muy conocida que un día significó algo para mí: “sacar todo el meollo a la vida”. Mucha suerte para tí y tu gatucho.

...Sacarle todo el meollo a la vida...

Cuanto más avanza la tarde más me inunda la tristeza. La perspectiva de mi total falta de objetivos me abruma. La tarde de lágrimas. Tengo que luchar y conocerla normalmente. No son buenos estos impulsos. Algún día me van a conducir a la desesperación más absoluta y voy a caer en picado. A veces me sorprendo de lo poco que pienso en mi padre y Rosi. Creo que se intentara hacerlo me hundiría mucho más al ver el daño real que les estoy haciendo; de alguna manera huyo de ellos.
Ayer, al salir del trabajo me he dirigido a un gran centro comercial para encontrar alguna distracción que me hiciera olvidar la frialdad y la soledad de la casa. Paseé como un desesperado de vuelta a casa. Al llegar, me metí en la cama y me puse a llorar como un niño, pasaron por mi cabeza ideas que prefiero no dejar plasmadas en el papel. La noche, tras este desahogo, pasó tranquila y la mañana soleada ha difuminado esos fantasmas, que supongo regresarán en breve, cuando vuelva a esconderse el sol. Hace días que no puedo centrarme en la lectura. El humo dormido y Madrid, de corte a checa, están abandonados sobre mi mesilla. No puedo centrarme. Tomaré café con Mariano, a ver que cuenta. Lo he presentido hundido, quizás en la forma este aquejado de desamor, pero en el fondo me parece víctima del mal de que pretendo huir yo: la dispersión.

Tuesday, December 26, 2006

Comida copiosa con Fernando, Pepele y Andrés. Los de siempre, los de hace años, alrededor de una mesa departiendo. Gente buena. La vida nos va ajando y amargando. Estoy delante de la pantalla como un inepto, muriendo de amor o algo similar, o quizás de desesperación. La carta ha llegado a su destino y como siempre supuse ( a pesar de las esperanzas) no ha habido contestación. Siempre apunto demasiado alto. Deprimido pese a mis grandes dotes de actor. Sin expectativas a corto o medio plazo, y muriéndome de un amor romántico que no tiene sentido y que siempre se ha metido dentro de mi y me ha hecho daño. Tanto como he hecho yo con mi desidia. Y aún no he pagado, no he pagado.

Día después de las fiestas de Navidad. ¿Huir de la vida?. Tras una víspera intensa, en la noche del 23, cena de Nochebuena y Días de Navidad tristes. Películas: Que bello es vivir, Algo para recordar, y Encuentros en la Tercera Fase, en el mega proyector de Pep. Repertorio melancólico, navideño y, en el fondo, reaccionario. Hoy de vuelta al trabajo, a la actividad, desecho tristeza y soledad, desecho también deseos de amor. Torturarse y soñar no son rentables anímicamente hablando. Pienso en ella, en como habrá recibido mi carta, esa absurda palpitación romántica que se me escapó del corazón y fue a parar hasta sus manos en forma de anónimo. Un arrebato muy contenido y presionado por la forma que he tenido de enfocar mi vida en los últimos años. Pienso que no soy digno de nadie, pero deseo tanto tener alguien a mi lado que no puedo dejar de intentarlo y caer. Felices Navidades a todos mis amores imposibles.

Tuesday, December 19, 2006

Otro final de jornada vacío, con las esperanzas puestas en un mañana que repite la misma cosas de siempre. Aunque hoy, en un gesto de atrevimiento adolescente, me he decidido a escribir a Mariola, absurdamente, y con pocas expectativas de contestación. Vaya días, a pesar de haber suspendido algunas cosas. Esperaré. Tres días de infarto.

Te envío (te envían, ya te explicaré…) la grabación perdida y los comentarios a las canciones, ya que me dices que los de la primera maqueta te gustaron. Va sin portada porque como te apunté la última vez, el proyecto está actualmente en vía muerta, aunque estamos decidiendo aún sobre la edición de una tirada corta (unos quinientos ejemplares) en CD y otra en vinilo doble a modo de antología ( que pretencioso suena esto) que incluiría todo lo que hemos grabado, para los amigos más freaks, y para nosotros, ¡que narices!. Esta última tendría que fabricarse en la República Checa así que, si se concretara la idea, los discos tardarían unos meses en llegar.

Ya sabes que mi intención en el momento presente es dejar la música aparcada durante un tiempo para dedicarme a otras cosas. Sinceramente, a veces resulta un poco frustrante emplear tanto tiempo en hacer canciones, buscar gente, tenerlos sujetos y amarrados a todos como el Anillo de Poder, para obtener un resultado final que solo llega a un círculo reducido de personas. Lo hermoso de todo esto es que disfrutas de cada momento, pero descubres que has dejado aparcadas muchas otras cosas que son importantes e igualmente hermosas, o más. Demasiado derroche de tiempo y concentración para otros asuntos, y no sé si quiero seguir en ello. En cualquier caso, y pese a la repercusión nula que estas canciones van a tener, estoy orgulloso de ellas y muy agradecido a las personas, que como tú, nos han servido de motivación para seguir con toda esta historia durante los últimos años.

La última semana he estado elaborando este comentario, a ratos, en el trabajo (escaqueo español, ejem…) y en casa por lo que, como ves, ha quedado bastante completo y amplio, así que: a leer. Te llegará, supongo, el CD con la última, y la primera maqueta a modo de bonus track, y apreciarás la diferencia de sonido. A mí ahora la primera me suena horrible, pero he de reconocer que tiene más poesía, más magia. Te mando el comentario por el correo de toda la vida, con el CD, por que la conexión a Internet de casa no me va como debiera. Perdona que te escriba por ordenador, pero ya has podido sufrir mi letra en otras ocasiones y prefiero ahorrarte las molestias de tener que traducir el texto. Ahí va:

1. Marcando una distancia. Poner límites al otro cuando por una causa u otra te es imposible corresponder a su sentimiento. Te consta y sabes lo que siente y también lo que se originaría si surgiera la ocasión de poder expresarlo sin tapujos. Todos los hemos hecho (es duro) y lo hemos sufrido (mucho más duro aún). Es de esas partes de la vida que raramente aflora, y que queda ahí soterrada durante un tiempo, pero se olvida pronto si no deviene en un gran amor o una amistad. Suena a Only Ones, a los primeros Nacha Pop y a nueva ola americana. El final me recuerda a los Pixies más melódicos.

2. Rumbo al Norte. Para mí, la perla del disco. La escribí pensando en una amiga cuyo novio falleció en accidente de tráfico. Trata de lo que viene después, cuando la inercia te hace buscar y desear la presencia de esa persona que se ha ido para siempre, y cuya ausencia aún no puedes asimilar. Al final, en un momento preciso, eres consciente de ese vacío no se volverá a llenar nunca, de que hasta en los sueños se va perdiendo la estela de esa imagen y que en definitiva, hay que abrirse un nuevo camino. Comenzar de nuevo, al principio como huida de ese vacío, en soledad. Lo que viene después no se menciona en la canción, queda para el oyente/escuchante forjar el final. Musicalmente es la más difícil de encuadrar. Pero creo que están presentes Byrds y Rain Parade. Algo de Jayhawks, quizás. El maravilloso e improvisado solo de órgano es obra de Julián, de Sunday Drivers, ¡¡previa ingestión de unos cuantos chupitos del licor Fray Angélico!!... Al final como canción número ocho, te incluyo una toma sin órgano, con un solo de guitarra de Rubén digno de Gary Louris.

3. Tormenta. ¡Horreur¡ Después de masterizar el disco, nos dimos cuenta de que el riff de guitarra inicial es calcado al de una canción de DeLuxe (no sabría decirte el título, no los sigo mucho). Por suerte, el desarrollo de la canción, después de unos pocos segundos, permite olvidar ese fallo (espero que no nos demanden, ji, ji,…). Aunque a saber a quién se lo habrán saqueado ellos. La letra surgió un atardecer de verano, en el que el cielo se encapotó y empezaron a caer rayos y gruesas gotas de lluvia. Llegué hastiado del trabajo, abrí la ventana de par en par y tumbado en la cama, me puse a contemplar el espectáculo de la tormenta y a gozar con el perfume de la tierra mojada. A veces parece cosa de magia como estos paisajes que te ofrece la atmósfera, pueden llegar a evocarte cosas tan distintas, desde recuerdos de otras épocas a pequeñas amarguras, pasando por la imaginación de ser arrastrado por el viento hacia algún sitio, como Dorothy, la pizpireta niña de El mago de Oz. Por desgracia, mi cordón de plata es demasiado corto a estas alturas, pero salió esta canción, lo que no es poco. Musicalmente: busca por Matthew Sweet, Teenage Fanclub, Television, y, justo es reconocerlo, el plagiado, por unos instantes, Xoel López.

4. Hoy. Después de una mala racha, siempre se abre paso un deseo de vivir intensamente, de volver a paladear la luz del sol (y de la luna), el sonido de las calles y el ajetreo de la gente. Mejor en compañía, por supuesto. Lo cierto es que la letra no me gusta, no sé si está cantada mal, o qué, pero ha quedado demasiado ñona, para lo que pretendía ser. El sentimiento que muestra creo que es el más fácil de captar de todas las canciones, pero como te digo a quedado floja para mi gusto. Es la que más me recuerda a Los Flechazos/ Cooper. También a The Beat y la parte central a los Who más psicodélicos. Por cierto, aún recuerdo el emocionante concierto de Paul Collins en Felicia este verano.

5. La Bruja. Esta es un rescate de la época universitaria, cuando oía a Syd Barret, Kaleidoscope, la serie Rubble y Los Negativos. La letra es absurda y llena de frases sin sentido aparente, pero salió de un tirón junto con la música. Y escuchada en conjunto ha quedado bella, llena de imágenes sugerentes, me parece a mí, claro. Creo que lo de “pitonisa de vapor” asustó a alguna que yo me sé y le hizo preguntarse con que tipo estaba saliendo, ja, ja… La aportación de Fausto, con la guitarra de doce cuerdas, ha sido fundamental y le ha dado el toque lisérgico que necesitaba. Byrds nuevamente y Flamin Groovies. Los coros y la melodía, ahora resulta que evocan a Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán y a Vainica Doble: “cumbres escarchadas, ventisqueros de cristal, marismas de tierra y sal…”. Las campanillas que abren y cierran el tema han quedado geniales.

6. Cielo de Invierno. Más añoranzas. Estas llegaron en una visita a la antigua casa de mis abuelos. El patio encalado y la parras secas, los rosales abandonados. Los juegos con mis primos y con mi hermana. En fin, lo que pensé que nunca volvería. Ahora, con mi sobrinillo, resulta que todo eso ha vuelto, solo que los papeles han cambiado, claro. Y me voy atrever a decir esto: el tono general es muy Smiths (tus adorados Smiths), no sé si estarás de acuerdo conmigo.

7. Nada (entre los dos). Otra letra que ha quedado cursi, aunque la historia que cuenta está teñida de tristeza, distancia y frialdad. Dos personas que, en una mañana de invierno, encuentran entre ellos un distanciamiento que impregna todos los actos cotidianos, descubriendo (verificando más bien) que su relación está basada solo la búsqueda de compañía, de sexo pasajero. Incluso cuando alguna vez hubiera habido algo más profundo. Mientras tanto una de ellas, al menos, está pensando en otra persona, ¿pasada, futura o presente?. Eso no sabría decírtelo. Aunque rompe un poco la línea de la maqueta, me parece una canción emocionante, por que en cierta medida, a muchos de nosotros nos ha pasado esto o algo parecido alguna vez, ¿no?. Por cierto, ¿no te parece que esta sería una buena canción para La Buena Vida?


Bueno, majete, aquí termino. Cuando te llegue, escríbeme a
pulsarpop@yahoo.es o dame un toque al móvil. Escúchala atentamente y remíteme una crítica implacable de las tuyas. Espero ansioso.



Un abrazo y besos para Araceli y los chavales





¡Hola!

Ante todo perdona esta intrusión, Mariola. Me imagino la cara de sorpresa que vas a poner cuando leas este papel. Una sensación muy parecida siento yo en este momento, cuando me veo delante de la página en blanco, escribiendo estas líneas. Y más cuando me doy cuenta de qué es esto. ¿Carta de amor?…, ¿poesía?... No: ¡es un anónimo!. Ufff… Creo que nunca he hecho algo así, que recuerde.

Me encantaría conocerte. No sabría explicarte por qué lo intento de este modo, pero tenía la necesidad de hacerlo desde hace tiempo, y no me surge la oportunidad.

Si quieres darme una respuesta o señal de que has recibido esta nota, puedes hacerlo a
. Admito insultos e imprecaciones. Si no contestas, echaré tierra sobre esta bochornosa manera de intentar acercarse a una chica.

Bueno, supongo que por el tono del texto, entenderás por qué no firmo al final del mismo. Y por último, disculpa (otra más) que te escriba con el ordenador, pero quería evitarte problemas de traducción, mi letra es pésima.

Ah, claro, se me olvidaba, aprovecho la (extraña) ocasión para desearte Feliz Navidad.

Friday, December 15, 2006





Otra mañana fría de Diciembre. He madrugado hoy demasiado para lo que es costumbre en mí. Ayer, escapada a última hora a la Biblioteca pública. Me llenó de rabia el que los libros con temática del Franquismo estuvieran marcados con el símbolo de una bandera de España con el águila. Si la anécdota en el fondo no fuera tan ridícula, tan esperpéntica la mentalidad del promotor de esa idea brillante, merecería la destitución del encargado, bibliotecario. Este gesto es una manera intolerable de estigmatizar un periodo de la historia, y una aberración intelectual muy propia, por cierto, de los tiempos que corren.
Esta mañana la he vuelto a ver, como casi todas las mañanas. Su sola contemplación momentánea me llena de fuerzas para cambiar. El inconveniente de estos amores platónicos que me monto es que siempre acaban en desastre, finalización bastante lógica si tenemos en cuenta que tarde o temprano terminan convirtiéndose en obsesión. En fin, me consuela al menos, el que tenga la suficiente cordura como para reconocer este proceso. La ventaja de estas ideas persistentes es que, durante un tiempo me sirven de apoyo de acicate para salir de algún agujero, aunque solo sea para meterme en otro más hondo. Por fortuna, los obstáculos se van salvando solos o aplazándose, de una manera un otra, para explotar más tarde, sin duda, y a no mucho tardar.
Más. Cena con la gente de la Asesoría. Me libro ( me iba a escapar igualmente, por supuesto), del compromiso de la cena del Colegio de Abogados. La de esta noche será una reunión considerablemente más amena y, sobre todo, más humana.

Thursday, December 14, 2006

Cerrado aquí, con un mogollón de cosas que hacer; hecho polvo por la falta de descanso y por el abuso de la cafeína y el cacao para elevar el ánimo. Esta mañana la he visto y mi corazón ha dado un vuelco como el de un adolescente. Cojo el bolígrafo y voy soltando lastre, que aquí significa alivio momentáneo pero no solución definitiva. Estoy sumido en la pobreza (realidad solo constatable por mí, y apenas sospechada por mis padres).
Esta mañana he recibido de José Gabriel, el recopilatorio de Domingo y los Cítricos. ¡ Que gran trabajo doméstico, cuanto cariño por el Pop y por los amigos! ¡Que gran persona¡. Me cuenta en el correo electrónico que ha escrito una crónica en Ruta 66. No ha concretado más, ni yo he querido preguntar más. Mañana, si tengo dinero, me haré con la revista y veré en que ha consistido esa colaboración.
Noto que, a pesar del largo tiempo que llevo sin escribir a mano, las ideas me salen mejor que manejando el programa informático. Debería retomar la escritura, ya que la lectura no la he abandonado, al contrario, estoy leyendo más que nunca; sobre la mesilla de noche, se han amontonado durante los últimos días El Hobbit (reelectura), Beowulf y otros poemas anglosajones y una compilación de texto dedicados a la crítica literaria, del americano nacionalizado británico Henry James. El novelista y crítico exige, casi como toda la literatura del siglo XIX que ha pasado por mis manos últimamente (Quincey, Chesterton,…) concentración absoluta y paciencia, mucha paciencia. Obtenidas ambas cosas, afrontar la literatura de este periodo es un deleite. Es cierto que no están los tiempos (mis tiempos al menos), en disposición de dejar sosiego a mi mente, pero mal que mal me voy haciendo hueco en ella sin desperdiciar demasiado la esencia que estas lecturas me brindan.
Como tantos días, a esta hora, (las siete de la tarde), hago propósito de enmienda, pero el monte está tan lleno de broza, que los intentos por empezar a atravesarlo degeneran en desaliento y después en la tristeza y la apatía de siempre.
Una de mis últimas cavilaciones, ridículas, es la de afrontar los estudios de Filología Hispánica, en Madrid. Y por supuesto, previamente debería acceder a recursos económicos de los que no dispongo. Y además, ir poco a poco introduciéndome en el mundo del cine, en concreto del guión.

Otro día más, mis sueños se llenan de Ella. Sin razón, sin poder o querer levantar el velo que me cubre. Alguna cosa voy haciendo, pero me falta motor, me falta motor. He quemado toda mi cabeza y los sueños se quiebran. No puedo con esto.

Tuesday, December 05, 2006

Día previo a un puente largo, demasiado. Serios contratiempos, cada vez más pronunciados en el terreno del ejercicio de la abogacía y las deudas. Hoy me excuso de ir a ensayar por la sencilla causa de estar agotado, cansado y desanimado por andar de aquí para allá sin rumbo. Por el agobio de la situación latente, que explotará tarde o temprano, o peor: nunca, lo que significa que sequirá ahí, de manera permanente para siempre. Pienso en esa chica y la manera de conseguir acercarme a ella. Siempre he tenido alguna excusa pero esta vez las excusas son verdaderas. No quiero ni tocar con mi miseria un alma por mucho que la quiera, si es que existe eso que se llama amor o querer.