Día previo a un puente largo, demasiado. Serios contratiempos, cada vez más pronunciados en el terreno del ejercicio de la abogacía y las deudas. Hoy me excuso de ir a ensayar por la sencilla causa de estar agotado, cansado y desanimado por andar de aquí para allá sin rumbo. Por el agobio de la situación latente, que explotará tarde o temprano, o peor: nunca, lo que significa que sequirá ahí, de manera permanente para siempre. Pienso en esa chica y la manera de conseguir acercarme a ella. Siempre he tenido alguna excusa pero esta vez las excusas son verdaderas. No quiero ni tocar con mi miseria un alma por mucho que la quiera, si es que existe eso que se llama amor o querer.

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