Día lleno de ansiedad en de ayer. Hoy, quizás por no haber ingerido ningún café, más relajado. Aunque he de reconocer que sin la cafeína me falta el empuje necesario para afrontar la tarea de escribir con entusiasmo. Aunque a veces creo que lo que me proporciona la cafeína no es ese empuje, sino la sensación de que todo irá mejor. He de ponerme a reflexionar algún día sobre la conveniencia de dejarla y sobre su influencia en mi modo de afrontar la vida en los últimos tiempos.
Ayer, nuevamente ensayo con ese proyecto musical que pretendemos sacar adelante. Tres canciones dignas; me imagino que alguna sufrirá exclusión a medida vayamos aportando temas al repertorio. Tres letras, en general muy tristes, más o menos con el pulso que lleva la vida en invierno en una pequeña ciudad. En concreto la última, toca este tema directamente y me parece que de manera acertada, sobre todo conforme a mi visión de este asunto en los últimos tiempos. Por la noche, otra vez malos sueños dedicados a esos recintos estrechos y opresivos en que siempre se desarrollan las acciones. Estoy embarcado en la lectura de La Isla del Tesoro. La edición es un facsímil de otra en Espasa-Calpe de 1934. Me cuesta concentrarme en la lectura, a pesar de ser una obra ligera y de poca dificultad.
Hoy toda salir a correr, aunque anda un viento frío y molesto, que me va a echar para atrás seguro. No sé como finalizaré esta semana. Corto y cierro.
Ayer, nuevamente ensayo con ese proyecto musical que pretendemos sacar adelante. Tres canciones dignas; me imagino que alguna sufrirá exclusión a medida vayamos aportando temas al repertorio. Tres letras, en general muy tristes, más o menos con el pulso que lleva la vida en invierno en una pequeña ciudad. En concreto la última, toca este tema directamente y me parece que de manera acertada, sobre todo conforme a mi visión de este asunto en los últimos tiempos. Por la noche, otra vez malos sueños dedicados a esos recintos estrechos y opresivos en que siempre se desarrollan las acciones. Estoy embarcado en la lectura de La Isla del Tesoro. La edición es un facsímil de otra en Espasa-Calpe de 1934. Me cuesta concentrarme en la lectura, a pesar de ser una obra ligera y de poca dificultad.
Hoy toda salir a correr, aunque anda un viento frío y molesto, que me va a echar para atrás seguro. No sé como finalizaré esta semana. Corto y cierro.

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