Tuesday, November 14, 2006


Hoy, 14 de noviembre, el cielo está claro, hace frío y el café me reanima. He terminado a primera hora la letra de una canción sin título. Recién caído de la cama parece que aún he podido recoger los restos de los sueños de la noche y la creatividad fluye de manera más rápida. La noche, los sueños, han sido amargos, llenos de remordimientos y de deseos de salida. La terminación de la letra ha servido para estimularme y adentrarme en la rutina laboral. Luego, lo mismo, la misma indecisión, la misma desesperanza, la misma paralización. ¿Cuál es el motivo que mi estupefacción y mi tristeza?¿Por qué no puedo sacudirme esta desmotivación? Las expectativas de seguir en el mismo sitio, con la misma desesperanza me impide moverme. La cobardía atenaza mis principios y el desinterés por las cosas, la anulación del deseo me tiene agarrotado. Así no puedo seguir y he de dar el paso que salve mi vida de todo esto. Autoodio. Hoy empezamos a juntarnos para el tema del grupo. Algo de esto sirve para ver alguna luz en el horizonte, pero me pregunto cuanto durará ese resplandor.

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