Wednesday, February 21, 2007

Suena una canción mientras oigo caer la lluvia fuera, mientras la veo resbalar por los cristales en un día fatal (lunes). Al pisar los charcos, al respirar el aire limpio y contemplar el cielo encapotado, al abrir mi paraguas prestado (uno de mi colección de paraguas prestados), canturreo esa melodía. Happy when it rains. La Cadena de Jesús y María. Los escoceses cantaron a la lluvia y al poder seductor de los días grises. Frente a la tristeza opresiva de los días fríos, la melancolía que despierta la lluvia es creativa, ha inspirado miles de melodías surgidas de un rasgueo de guitarra en algún rincón amable, en miles de habitaciones favoritas. El ritmo de la lluvia va dejando una piel brillante sobre las calles y las avenidas, cuya estridencia urbana se apaga y dulcifica al compás del agua cayendo. Repaso mis discos, recorro con las yemas de los dedos las fundas, buscando temas que hayan surgido con la mente y el corazón tocados por la magia de un día lluvioso.
Hoy es uno de esos días lluviosos. Amaneció un día azul, y frío. Aunque los lunes dejo las sábanas con una pereza descomunal, esta mañana he pisado con ciertas ganas las baldosas del dormitorio. A lo largo de la mañana, sin embargo, he ido cayendo, y a medida que el cielo se ha ido cubriendo de nubes, mi ánimo ha ido decayendo. Mis jornadas son siempre de subida y bajada, pero últimamente he logrado encontrar un punto donde evito el malestar interior que me producen esas peligrosas oscilaciones. El único reparo ( y no pequeño) es que ese ámbito de serenidad se haya cercano a la indiferencia. Atravieso la vida como el que atraviesa velozmente un campo de minas. Casi sin pisar el suelo, siendo consciente que en una de esas pisadas, algo explotará bajo mis pies. Por muy rápido y ligero que camine, alguna presión he de aplicar, en algún momento sobre algún punto concreto y brutal. Explosión e implosión.


Thursday, February 15, 2007



Sigo tocado por la tristeza: las calles, la gente, el cielo encapotado. Este medio proyecto de vida que tengo. No sé como decir (me) que hay algo que falla en mí, no sé como decir que no levanto cabeza, y no sé si quiero levantarla. Hoy, sorprendido de que haya alguien hurgando en mi blog. En el fondo halagado de que a alguien le interese algo de mi vida interior. Intento reflejar algo de mi vida profesional, a veces agarro alguna mención, pero la suprimo rápido. Existe en todos esos reflejos una debilidad que me atenaza. El cambio, insisto, no es posible. El afrontar los problemas es la única solución.
Después de todo el torbellino de estas últimas fechas, una nueva complicación de la psoriasis. Vuelve a extenderse como una condenada, justo en el momento menos indicado.
La semana del 22 de enero fue realmente intensa. El 24, Redd Kross en la Joy Eslava. Estreno por mi parte de la calle Arenal, recién asfaltada. Lo cierto es que Madrid está quedando como una ciudad europea. La sala preciosa, un antiguo teatro remodelado. El sonido potente y un gran concierto de los hermanos McDonalds. Corto pero intenso, eché de menos algún tema más del Show Word. Cita previa al concierto. con el resto de los talaveranos en una taberna llamada La Alegría. A la 1.30 treinta estaba de nuevo en casa, había que trabajar.
El viernes 26 di el paso y me persone en la farmacia. Me planté ante ella y le confesé que yo era el que había escrito las cartas. Me dijo que estaba casada y que como sabía donde vivía y demás. Buena actuación en general. Aunque me pilló fuera de juego lo del matrimonio, ¡vaya resbalón! Empecé a azorarme cuando ví que una señora mayor se plantaba a la altura del rabillo de mi ojo izquierdo y no perdía cuerda de lo que pasaba. Necesitaba hacerlo. Era una cuestión de liquidar esa cuestión absurda generada solo por mí. Nevó copiosamente esa mañana. A mediodía, otra cita gastronómica a la hora de la comida. Tras volver a la oficina, me decidí por otro viaje a Madrid. La propuesta de Miguel Mirasol fue aceptada.

Monday, January 15, 2007


Y volví a sentir la inyección de entusiasmo, otra vez. Subida y bajada. Eso es lo que me asusta. Penúltimo intento esta noche a las nueve. “Oye, perdona… Me llamo D.........y soy el IDIOTA que se envió la carta a tu casa hace poco. Perdóname, porque no tenía derecho a hacerlo, no sé nada de ti. Mis disculpas. En fin, encantado, y perdona de nuevo. Bluff…”¿Podré dar fin a esta pequeña tortura hoy? Oficina de extranjería, oigo. Esas palabras dejan en mi un poso de amargura y de culpabilidad. En cuanto a el tema principal de hoy, me tocará irme a la cama vacío de nuevo, otra vez. Y madrugar de lo lindo mañana.

Madrugón infructuoso. Sospechas de todo tipo. Ayer, quitándome algo de lastre de en medio. Es una lástima, pero necesito despejar mi vida y demás. Hoy, un correo sospechoso en mi spam, al que he contestado de la manera más aséptica posible. ¿Será posible que sea ella?. ¿Me habrá incluído en su lista, para que me lleguen correos basura de su ordenador?. Le habrá picado algo la curiosidad. No lo creo, tiene que ser casualidad. En fin, ya veremos. De todas formas, más me vale olvidar el tema y no dar espectáculos bochornosos.

En fin, pese a todos los problemas que me rodean, hoy estoy optimista. Sé que es precipitado, pero no viene mal una jornada de malos pensamientos y después otra de relativa resurrección. Hoy, tranquilidad relativa y ficticia. Más autogenerada que ganada por la fuerza de los hechos. Tiempo es lo que necesito y no agobio. Tiempo y esfuerzo. Me propongo empezar una novela en base a los relatos cortos que tengo escritos. Aún tengo luz, así que aprovecharé antes de que me la corten ( la luz, se entiende). Sigo dándole vueltas al asunto del correo encontrado hoy en el spam de pulsarpop. Me ha resultado tan sospechoso, quizás debido a la autosugestión, estoy seguro que por ello, casi totalmente seguro de ello. Consejos sabios, no comerse tanto la cabeza y trabajar más. Trabajar más. Y hacer aquello que dije en su día una cosa por ti y otra por los demás. Es cierto que me sacude por dentro una intranquilidad y una impaciencia que nadie sabe y que me impide centrarme en las cosas que tengo que hacer. Es un agobio inexplicable a quién no lo conoce y que me asedia desde hace años, justo desde que empecé la carrera. Es quizás la música la que me ha causado esto. He de empezar a distinguir entre destellos y realidad. Y encontrar pasión en el trabajo diario. La disciplina y el estudio. Sigo sin agua caliente. Sigo llevando, a la fuerza, una vida estoica. E intentando remontar el vuelo. Madrugar y meter algo caliente en el cuerpo viene bien para arrancar el día. Es la única manera que tengo de salir de esta, así que ¡adelante!...Sigo de todas formas intrigado por el tema del correo; ¿ cazador cazado? Joder, vaya lío en el que me he metido. Pura casualidad, lo presiento.
He dado carpetazo al grupo musical, he cerrado esta puerta de momento. Por falta de ganas, de dinero e inspiración. Por falta de concentración. Seguro que esta tarde vuelven los malos pensamientos, después de comer. Me gusta estar rodeado de buenas personas, aunque yo no lo sea tanto. Ayer, terror y pánico al comenzar la lectura de Un vagabundo en las Islas. Desde Lord Jim a El poder de la tinieblas, pasando por la mencionada, Joseph Conrand da en la diana de la mala conciencia de los lectores, véase la mía propia. La vida no es tan perra como parece si uno intenta cumplir con las convenciones y no apartarse de la “rígida senda del deber”. Barajo la posibilidad de empezar el curso de guión pero: ¿a que me conduciría?. Si deseo otear en el mundo de la literatura, será mejor que empiece poco a poco y sin presiones. Y desde mi propio mundo. Esta manera de hacerlo, escribiendo sobre mis propias vivencias y pensamientos, no es mala del todo.
Me entristece recordar los días de Navidad y todo lo que escribí. Empiezo a vislumbrar que lo del correo es solo una visión. Lo siento. Me gustaría afrontar la decisión que tomé de decirle que he sido yo, pero creo que es mejor olvidar todo esto y mirar en otra dirección. Y si las circunstancias son propicias, intentarlo en otra ocasión.
Esta tarde se ha acumulado el trabajo, tengo a la vista tres temas que pueden ser sustanciosos. No me gusta llenar esto de suciedad del derecho, pero si he decidido convertirme en un hombre de acción, ja, ja…he de hacerlo con todas las consecuencias. ¡Dios¡ Como desearía que ese deseo se transformase en realidad. Aunque he de recordar la frase de Santa Teresa: “Se derraman más lágrimas por las plegarias atendidas que por las no atendidas…” Que gran frase. ¡Cuánto sueño perdido¡.
Volver a amar la vida.


Mon diu, como cuesta superar la cuesta de los lunes. Hoy por suerte, he madrugado, pero a mediodía he caído como un descastado y me he echado unos minutitos. Enfilar la semana cuesta. A las ocho me voy al cine, a ver si mato el día como sea. Hoy escribí a Gema y espero la respuesta de Mariola. Sigo intrigadísimo con lo del dichoso e-mail. Por lo menos me he quitado de encima un peso importante. Empiezo a organizarme poco a poco. Los madrugones me matan o son los lunes. Fin de semana completamente inactivo. Próximas citas. Redd Cross y concierto de Bubblegum y Feedbacks. Semana intensa, pardiez. Intentaré, a partir del miércoles, ir cayendo por el Juzgado, poco a poco. Interesante la cuestión de Eborabus. Proposición indecente de José Miguel Mirasol para el concierto de Bubblegum, hotelito incluído. Interesante si fuese viable desde el punto de vista económico. De M........., nada de nada. Mi carta ha sido el punto y final, me parece. Corto y cierro.



Monday, January 08, 2007

Lunes. Después de Navidad. Retorno al abismo que implica estar aquí cerrado. A la espera casi milagrosa de la solución de algunos problemas y desarreglos en mi vida. Fin de semana pensando en poner remedio a la ridícula y absurda situación generada con Mariola ¡que absurdo absoluto¡. Semana pasada relajada, campo y algunos momentos mágicos solo manchados por la sensación de abandono y tristeza que abarca todo el fondo de mi existencia. Hoy pensé en cruzarme con ella, y no he podido, no he localizado su hora de entrada en el trabajo. Fin de semana relajado, a la espera de los tristes desenlaces. Ayer, un desenlace: tiene novio o al menos estaba con un chico en las rebajas, lo cual es bastante indicativo. Veo que al final voy a tener que preparar un guión para cuando me encuentre con ella, que ridículo.
Calculo datos, conclusiones, y deduzco la metedura de pata es considerable, muy considerable. Vuelvo a escribir cada 5 o 6 minutos. Apenas puedo concentrarme en el trabajo, pensando en lo que tengo detrás y debajo.¿ Como me he dejado ir tanto, cómo?. Tengo que salir, como sea, salir de esto.
Retomo lo idílico. Jueves. Comida en Navarmorcuende, en un estupendo restaurante de comidas caseras. Tras el café, visita a El piélago. Paseo entre los robles desnudos, pisando hojas blancas, hierba verde. El río corría a través de la explanada, como siempre, como hace años cuando subíamos a por agua a la fuente. Solo que han pasado muchos años, y el que camina ahora entre este silencio, entre este cielo de invierno, es un hombre que empieza a hacerse viejo y aún no ha puesto los pies en la tierra. Pienso en esa mujer, demasiado joven para mí, demasiado comprometida para mí, en como me ha atrapado sin hacer nada, en como he caído como un crío en un gesto pueril que abochorna por la evidencia en la que deja mi inmadurez. Camino por este paraje de tranquilidad, cruzando puentes de piedra y troncos secos. El dolor por todos mis errores se va extendiendo amargamente. ¿Qué es lo que me ha hecho quedarme en una inmadurez perpetua? Miro el azul triste que presagia el atardecer. Huelo el aroma del bosque y casi puedo oír las voces de los niños correteando y jugando, justo como yo hace año. Pienso en el daño que estoy dejando detrás de mí.
De ida a casa para comer, otro encuentro desafortunado que enlaza con la última frase escrita. Cuanto rastro amargo voy a dejar cuando desaparezca, y ha de ser pronto. No puedo, no veo salida, no veo salida…¿Qué esto en lo que estoy metido?¿Que mierda es ésta que me llena hasta el cuello?. Y la desesperanza de soñar.

Sábado, día de Reyes. Subida hasta La Portiña. Cuatro horas caminando, castigándome por todo lo que tengo encima, lo que me he echado yo encima. A veces me alivia no parar, hablar con alguien, mancharme de barro y correr hacia ninguna parte. Subí hasta Mejorada con niebla. Al llegar arriba, vi como a un lado quedaba un mar de niebla que cubría todo el valle. En los cerros lucía un sol radiante sobre la calma de los pueblos. La bajada la hice por la pequeña carretera que conduce a La Portiña. El pantano estaba cubierto de una neblina espesa, las aves alzaba su vuelo aleteando sobre el agua en la calma absoluta que se podía vislumbrar apenas en el agua, los árboles parecían muertos en la orilla o sumergidos en el pantano. Recorrí el camino que circunda la masa de agua, una especie de senda ecológica. Sentí de nuevo la soledad y el desamparo, el desgarro que me carcome y del que huyo.





Wednesday, January 03, 2007

Publico tardíamente este apunte, del día 29 de diciembre.
Hoy ha pasado rápido. Llenando mi agenda de citas, de acontecimientos de encuentros, de literatura, he logrado despejar esa tristeza que me abruma. Es cierto que se ha colado por resquicios y durante unos minutos ha logrado invadir mi espacio, pero creo que lo voy venciendo. La única manera de superar esto y casi todo lo que me espera, es enfrentarse cada día con pequeñas esperanzas, afrontar el trabajo con rectitud y constancia, aunque me duela y me amargue ver que podría hacer otras cosas bien. Siempre quedará la duda de qué otras vidas hubiera podido llevar, pero no hay otra vida y no existe más que la vida. Dilucidar si la vida es un regalo o castigo de Dios no entra dentro de mis pretensiones, ni siquiera intentar presumir la existencia de ese creador, o su inexistencia. Solo cabe intentar hacer cada día algo de lo que debes a los demás y de lo que te debes a ti. Esa es la manera de sacar el meollo a la vida, de poder disfrutar de los amaneceres, de la sonrisas, de las frases lanzadas al aire. Y no tener miedo. No tener miedo a hacer lo que deseas. Aunque la gente sonría de soslayo, sepa cosas de ti y se atreva a juzgarte.


Día 29 de Diciembre del año 2006. Me voy sacudiendo, poco a poco, todas las malas sensaciones que han ido invadiéndome durante estos días. El frío me atenaza los huesos y los pensamientos. Esta mañana he buscado un encuentro imposible con Ella. Tiene que tener pareja, seguro. He perdido demasiados trenes en mi vida por este dichoso temor a la vida. Aún hay muchas dudas latentes dentro de mí, pero voy tirando como puedo. Encuentro con Fernando y la futura madre de su hija, Karina. Lo he encontrado muy aviejado, con canas y la cara tirante. Me ha recordado a mi misma imagen en el día de ayer, frente al espejo. Hoy, sin embargo, me he encontrado distinto. Estoy montado en una ola de optimismo que no sé cuanto durará, pero de la que probablemente caiga cuando las fiestas dejen paso al frío invierno. Tres meses que siempre he pasado oculto.
Es difícil aceptar la propia derrota. Darse cuenta de que no sirves para una cosa, y que esa cosa te ha comido siete u ocho años de tu vida miserable. O catorce, mejor dicho, justo desde que empecé la carrera. Y lo peor es que no he sido valiente para asumirlo y dar el giro. El lugar en donde estoy (desubicado) absolutamente perdido, no es sino el merecido pago por tantos años de no conocerse, de mentir y, en el fondo, de acomodarse. Ahora busco una salida en un amor, una chica cualquiera a la que ni conozco y a la que he convertido en otra marioneta más de mi amargura.


Madrugón. Cumpleaños del padre. Frustación y compras. Acabo de seleccionar unas cuántas canciones para una posible pinchada. A las puertas de una mega compra de música. Tengo que pensármelo, porque no están las cosas para compras compulsivas. He de refrenar estos instintos o volveré a caer en picado. Noche con sueños extraños. En mente, un retorno a la literatura que no se como enfocar. El frío ha vuelto esta mañana. Vengo a la gestoría solo por inercia. Sigo queriéndolo mandar todo a la mierda. Durante unos días me he ilusionado con el pensamiento absurdo de Mariola, aunque creo que es más por la necesidad de tener un objetivo y una motivación que por ella misma. El frío me hace recaer en el ánimo oscuro. Hoy, de todas formas, terminan las fiestas, con el cumpleaños de mi padre. Mañana Ana, Roberto y el niño se van y deberé de empezar a organizarme para el torbellino que se avecina en breve. Hecho de menos la caminatas por el campo, ahora que debe de tener unas mañanas espléndidas. He de aprovechar estos días de tregua para organizar la casa con los recursos que tengo. No decaer es fundamental. Y gastar poco.
Me impongo unas reflexiones que se ajustan poco a mi manera de actuar posteriormente. Me sirven, no obstante, de desahogo y aunque caiga una y otra vez en el llamado parafraseo, a menudo. El día de Reyes podría subir por el camino de Mejorada y ver la ciudad desde los montes, a hora temprana. Con respecto a la literatura, he pedido varios volúmenes que no sé cuánto tardarán en llegar. La banda de la casa de la bomba y otras crónicas de la era pop, de Tom Wolf; Tengo algo que deciros y no hay puerta, de Thomas Wolfe; Beowulf y otras leyendas anglosajonas; y Beatus Ille, de Muñoz-Molina, una obra que deseo releer desde hace tiempo.
Pulsión y deseo.
Finalizaron mis vacaciones.


Tuesday, January 02, 2007

Fin de semana de infarto, como los de antes: la mañana de hoy la he pasado hecho polvo, terminando Madrid, de corte a checa, de Agustín de Foxá. Tengo aún pendiente de lectura El humo dormido. Como digo, el fin de semana ha sido intenso. Comenzó el viernes, con unas copas en el local Nueva York. Ví a Mariola, me hice el tonto, pero algo se cocía allí, cuando su amiga se acercó a pedir una caña. Qué cortedad, dios mío. Salí y entré. Prolongamos hasta las doce. Y a casa. Por unos días el alcohol ha sido algo que me ha dado alas y no me ha causado depresión. Sábado 30: pinchada en Mini-Aire. Asistencia moderada pese a las expectativas, por el día que era. Borrachera de escándalo, como hace años. Probablemente por eso la noche se me hizo divertida. Acabé con tres universitarias. Me acompañaron durante un rato en mi vuelta a casa. Me hicieron pensar en mí mismo cuando tenía su edad. Aunque las ví bastante menos desilusionadas que yo en esa época. Siempre me ha faltado un puntito de sal.Volví otra noche más, solitario, a recorrer el camino final de casa. Divertida pinchada. Tres bloques: el primero power-pop, garage, algo de psicodelia y 60´s. El segundo bloque lo llené a base de soul, grupos de chicas, y algo de beat. La parte final del set estuvo dedicado a grupos españoles actuales, aunque ya no quedaba nadie apenas.
Estos días han estado por aquí Ana, Roberto y el niño. Está creciendo a pasos agigantados; cada día descubre en su rostro nuevas reacciones y nuevos gestos. Tiene una curiosidad incansable y sueño de liebre. Hoy ha empezado a andar rodeando una y otra vez una mesa de café apoyando las dos manos en ella. Un año casi.
El viernes, despedida del año. Un dorado y sabroso capón relleno aterrizó en la mesa de la cena de Nochevieja. Fue una despedida alegre, aún habiendo muchos motivos por mi parte para que no lo fuera. Luego, saliendo por ahí, ví que la bebida no surtía efecto. Estas fiestas bien pudieran ser una verdadera despedida de la noche. Pinché unos tres cuartos de hora en La Cuba. Percibí cierta tensión de algún tipo entre Sara y yo. Me veo, como siempre, falto de seguridad frente a las mujeres. No sé lo que quieren de mí ni como adivinarlo. Sigo teniendo 13 años en ese aspecto. A lo largo de la noche tuve reencuentros con mucha gente que hace mucho que no veía. Algún nuevo conocido relacionado con la abogacía. El retorno a casa lo hice con Javier Serrano, entre reflexiones sobre la soltería, recuerdo de amores pasados, y una peregrinación por las diferentes churrerías de Talavera, en la que no encontramos ninguna disponible. Al final, retirada por mi parte. Creo que mi chofer al final encontró un hueco en el mostrador de alguna de las churrerías tanteadas. Pasiones desatadas.
Noto que he apartado el misticismo y la tristeza en mi escritura. El dinero hace lo suyo y ahora ha venido una racha de brisa ligera, aunque lo deseable sería un viento más fuerte y constante . Aunque la visión de días futuros me aterra y mi forma de vida actual me deprime, he de volver a salir y buscar nuevas caras, y sobre todo, encontrar la forma de acercarme a ellas. Encontrar ahí fuera la motivación para vivir y trabajar. Ojalá pudiera conocerla. Ya no me importa si descubre mi podredumbre es más, necesito a alguien que quiera destaparla y limpiar mi escombrera. He de organizarme para pasar el invierno organizado, límpio. He de volver a hacer las cosas que me entusiasmaban. Correr, escribir, viajar. No es tan difícil y solo es necesaria un poco de fuerza de voluntad y organización. Ir perdiendo el miedo a la vida, poco a poco.



Thursday, December 28, 2006

Resumen diario: gran parte del día perdido, otra vez, aunque de buen humor. He estado repasando lo que escribí ayer en el blog llamado Emo diaries, y aunque me llena de pena, creo que es una descripción muy adecuada de lo que me pasa. Debería escribir más sobre lo de fuera y menos sobre lo de dentro. Debería hacer esto, debería hacer lo otro. Pues resulta que los días pasan, y me mantengo en la misma angustia y la misma soledad. Esta mañana he comido con Pepele, leve borrachera con vino de la casa. Ha habido un momento en que he contemplado mi rostro en el espejo del restaurante y he visto tirantez y amargura reflejadas en él. No me asusta el paso del tiempo, ni la erosión de la juventud, pero esta incapacidad para afrontar los problemas, este miedo al rechazo y al fracaso que creo siempre me han atenazado, se me está clavando en el rostro, de manera tal que es difícil que pase desapercibido a los demás y sobre todo a mí mismo. Mantengo un blog llamado La ciruela eléctrica. Un sitio por el que nadie nunca pasará y que no es sino una prolongación de mi propio hermetismo. Letras, poemas, reflexiones y lágrimas escondidas tras las letras.
Continúo con Madrid, de corte a checa.
Dando una vuelta por Internet, he encontrado varios sitios de amigos en el que despliegan sus aficiones, sus canciones, conectan con otra gente. Extraño universo en el que estamos metidos. Tanta soledad en la vida y tanta amistad en la red. Estamos solos, esos que años atrás tomamos la noche por bandera, y la música estridente como arma arrojadiza contra los demás desde nuestro aislamiento. Estamos solos. Somos incapaces de comunicarnos con nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros vecinos y nos desvivimos por entregarnos al desconocido, por intimar con gente nueva que probablemente pasará de largo en poco tiempo. A veces madura una amistad pero, ¿por qué descuidamos ese ámbito más cercano?. Quizás por que durante muchos años hemos sido víctimas de los silencios que desprecian o ignoran, o del tono de burla leve con que muchos nos sentimos interpelados. En vez de comprender, nos han censurado y juzgado durante años, probablemente sin querer hacernos daño, pero lo han hecho. Parte de culpa la tenemos nosotros, quizás por no haber sabido hacernos entender y estar sujetos a un miedo indefinible. Y por despreciar la ayuda de aquellos que nos quieren. Algún día hablaré de la psoriasis y sus secuelas psicológicas. Como convertise en un paralítico (y parásito) social.