Wednesday, January 03, 2007


Madrugón. Cumpleaños del padre. Frustación y compras. Acabo de seleccionar unas cuántas canciones para una posible pinchada. A las puertas de una mega compra de música. Tengo que pensármelo, porque no están las cosas para compras compulsivas. He de refrenar estos instintos o volveré a caer en picado. Noche con sueños extraños. En mente, un retorno a la literatura que no se como enfocar. El frío ha vuelto esta mañana. Vengo a la gestoría solo por inercia. Sigo queriéndolo mandar todo a la mierda. Durante unos días me he ilusionado con el pensamiento absurdo de Mariola, aunque creo que es más por la necesidad de tener un objetivo y una motivación que por ella misma. El frío me hace recaer en el ánimo oscuro. Hoy, de todas formas, terminan las fiestas, con el cumpleaños de mi padre. Mañana Ana, Roberto y el niño se van y deberé de empezar a organizarme para el torbellino que se avecina en breve. Hecho de menos la caminatas por el campo, ahora que debe de tener unas mañanas espléndidas. He de aprovechar estos días de tregua para organizar la casa con los recursos que tengo. No decaer es fundamental. Y gastar poco.
Me impongo unas reflexiones que se ajustan poco a mi manera de actuar posteriormente. Me sirven, no obstante, de desahogo y aunque caiga una y otra vez en el llamado parafraseo, a menudo. El día de Reyes podría subir por el camino de Mejorada y ver la ciudad desde los montes, a hora temprana. Con respecto a la literatura, he pedido varios volúmenes que no sé cuánto tardarán en llegar. La banda de la casa de la bomba y otras crónicas de la era pop, de Tom Wolf; Tengo algo que deciros y no hay puerta, de Thomas Wolfe; Beowulf y otras leyendas anglosajonas; y Beatus Ille, de Muñoz-Molina, una obra que deseo releer desde hace tiempo.
Pulsión y deseo.
Finalizaron mis vacaciones.


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