Malos, muy malos momentos para leer lo que escribes en este blog, al que he llegado por la oportunidad que proporciona ese absurdo ir y venir por la red sin rumbo conocido. Por que yo estoy ahora sumido en fantasmas y amores imposibles, temores de vivir, ansias de vivir, miedos y remordimientos, lágrimas y sollozos cuando las luces del cielo van apagándose. Luego, en mitad de la noche, viene una tranquilidad que me asusta, por que es como si me cercara la muerte serena, no la que nos asusta, a la que tememos y contra la que luchamos, sino esa profunda tristeza que nos evoca los momentos imprecisos de la infancia en que comenzamos a ser conscientes de que nuestros seres queridos algún día se irán dejándonos desamparados. Empiezo el día madrugando, encendiendo el motor en el trabajo y me voy desmoronando poco a poco. Pero cada día vuelvo a resurgir, lo intento, intento hacer algo de lo que tengo pendiente. Algo de lo que debo a los demás, algo de lo que me debo a mi mismo. Hoy me acordé de una frase muy conocida que un día significó algo para mí: “sacar todo el meollo a la vida”. Mucha suerte para tí y tu gatucho.

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