Friday, December 15, 2006





Otra mañana fría de Diciembre. He madrugado hoy demasiado para lo que es costumbre en mí. Ayer, escapada a última hora a la Biblioteca pública. Me llenó de rabia el que los libros con temática del Franquismo estuvieran marcados con el símbolo de una bandera de España con el águila. Si la anécdota en el fondo no fuera tan ridícula, tan esperpéntica la mentalidad del promotor de esa idea brillante, merecería la destitución del encargado, bibliotecario. Este gesto es una manera intolerable de estigmatizar un periodo de la historia, y una aberración intelectual muy propia, por cierto, de los tiempos que corren.
Esta mañana la he vuelto a ver, como casi todas las mañanas. Su sola contemplación momentánea me llena de fuerzas para cambiar. El inconveniente de estos amores platónicos que me monto es que siempre acaban en desastre, finalización bastante lógica si tenemos en cuenta que tarde o temprano terminan convirtiéndose en obsesión. En fin, me consuela al menos, el que tenga la suficiente cordura como para reconocer este proceso. La ventaja de estas ideas persistentes es que, durante un tiempo me sirven de apoyo de acicate para salir de algún agujero, aunque solo sea para meterme en otro más hondo. Por fortuna, los obstáculos se van salvando solos o aplazándose, de una manera un otra, para explotar más tarde, sin duda, y a no mucho tardar.
Más. Cena con la gente de la Asesoría. Me libro ( me iba a escapar igualmente, por supuesto), del compromiso de la cena del Colegio de Abogados. La de esta noche será una reunión considerablemente más amena y, sobre todo, más humana.

0 Comments:

Post a Comment

Subscribe to Post Comments [Atom]

<< Home