Thursday, November 30, 2006

Vuelvo a la carga con el libro del año. Confesiones es apasionante, un pedazo de miseria gloriosamente narrada.. El relato de un decadencia voluntariamente asumida y, sobre todo, buscada de forma deliberada; un acercamiento brutal al Londres más sórdido de primeros del siglo XIX. Si de la obra de Dickens se desprende cierta calidez humana subyacente, un abrigo ocasional contra la desesperanza total y absoluta, en de Quincy se halla esa desesperanza desnuda y dominadora, sin atisbo posible de salida.. El retorno de la fe no aparece en la sucesión de hechos expuestos sino en la forma de exponerlos. Es la personalidad que da vida a esas letras la que resulta cautivadora y después de todo, la que nos impulsa a seguir insistiendo en una determinada forma de ver la vida y evitando los peligros del abandono de la lucha. A la espera de acabar por completo la obra y poder dar una visión definitiva de lo leído, este libro va siendo, como digo, el libro del año, dejando atrás a Conrands, Ellrroys y Faulkers, y con todo el respeto para ellos, con arreglo a sus méritos, que no son pocos, por supuesto.

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