Eufórico por la cafeína. La tensión por las nubes. Un día claro para ser un lunes horrible. Mañana atormentada por el miedo al retorno. Si necesito drogarme para empezar y aguantar esto, ¿qué sentido tiene seguir?. Obsesiones que no son sino un refugio. Nº 31/CC. Todas las noches la misma obsesión. Años con la misma obsesión. La ciruela eléctrica solo recoge amarguras y desolación. De todas las proposiciones para el fin de semana solo he realizado unas pocas. Navego a la deriva y a veces recojo frutos poco claros de todo esto. He vivido en la comodidad cierto tiempo, y ahora, al borde de la pobreza, casi diría que en la miseria misma, solo tengo desesperanza que me sirve para más desesperanza. La ilusión por escribir la he perdido. Solo surgen líneas y frases autocompasivas, como estas. Recuerdo cuando pasaba meses pensando en una chica, ilusionado, estudiando y escribiendo por ella. Ingenuidad máxima de días muy lejanos. Ahora, ni el amor cabe en mis reflexiones.
Apunto dos avances, dos leves avances: el primero, estoy perdiendo peso, no sé si por el mejor control en las comidas o por la continua agitación que experimento debido todos los problemas que me asedian y que mi debilidad ha engendrado. Otra mejoría es la de mi enfermedad de piel. El tratamiento parece que me sirve aunque me ponga la tensión arterial, como he dicho, más alta de lo normal. Tarda unos dos meses en ser eficaz, pero ayudado de una aplicación persistente de una crema hidratante y calcitriol (Silkis), parece que empieza a remitir. Sobre estos dos atisbos de mejora he de empezar a plantearme un cambio radical en mi vida. Aunque sinceramente, no sé como empezaré. Poco a poco, sin duda. Y mirando con optimismo la vida. Aunque en estos momentos parto de cero. O mejor dicho, y según dice la canción de Elvis Costello, Less than zero.

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